La música está presente en todos los ámbitos de nuestra cultura. Asiste la vida cotidiana, las noticias matinales, en la calle, en los negocios, en la escuela, la televisión, el cine, etc. En todos lados hay música. No siempre estamos concentrados en ella, pero sentimos sus efectos. Por lo mismo, usar estos valores con fines terapéuticos es una de las disciplinas más antiguas de la humanidad y ha existido siempre. Lo novedoso es la importancia que ha adquirido en el marco de la ciencia como en su profesionalismo actual. Otras de las ventajas que tiene la musicoterapia es su presencia en todas las culturas y, en virtud de los extraordinarios resultados obtenidos en los últimos años, esta disciplina se ha organizado internacionalmente. Para acceder a ella no es necesario tener conocimientos musicales, pues éstos vienen intrínsecos en el ser humano.

Como vemos, la música y sus efectos sanatorios no son nuevos en la historia; han recorrido estadios mágicos, religiosos, filosóficos y científicos. De ahí los diversos significados que encontramos en la literatura sobre este tema, sin embargo, nunca se ha dudado de los efectos musicales positivos en las personas y en la sociedad. Las dos guerras mundiales del siglo XX mostraron la importa de la música en hospitales con soldados en recuperación, así como para incentivar a los combatientes, pero sólo desde la década del 50 comenzó a elaborarse un rango científico, cuantificando varias experiencias y se conviertió en disciplina académica en muchas universidades y centros especializados a nivel mundial.
La etapa mágica se concentra en el conocimiento de la “música interna de los objetos”. Se establece una relación entre el mago y su objeto a través de la “voz justa”, donde se despierta a los dioses o a los espíritus que habitan en los objetos. En las sociedades primitivas, existía la creencia que las enfermedades emanaban de maldiciones y castigos de brujos o dioses. En estas culturas, las causas y el tratamiento de las enfermedades las determinaban el "hombre medicinal", quien empleaba mecanismos mágicos para liberar al paciente de demonios o maldiciones. Entre estos elementos, la música ocupaba un lugar de enorme importancia en la ceremonia. La música utilizada dependía de la naturaleza del espíritu que invadía al cuerpo maldito. La etapa religiosa se inicia en los ritos funerarios egipcios y se pueden observar en las pinturas tebanas, donde las sacerdotisas ejecutan diferentes instrumentos musicales en honor a la diosa Isis. La etapa filosófica se caracteriza por la búsqueda del equilibrio en la antigua Grecia. Ya Aristóteles expuso la catarsis a través de la música y la danza reforzando el estado emocional de las personas. Platón se refería a la educación a través de la música, logrando un equilibrio y estabilidad también emocional. Era interpretada como una fuerza que influenciaba el pensamiento, las emociones y la salud física. En el 600 A.C., en Esparta, Thales fue acreditado de curar una plaga con poderes musicales. El período científico comenzó a dar luces desde el siglo XVIII, cuando aparecieron los primeros artículos sobre los efectos de la música en diferentes enfermedades. La revista Columbia Magazine de 1789, en el artículo “Music Physically Considered”, de autor anónimo, expuso el efecto de la música en la mente humana. Luego, en 1796, apareció otro artículo, también anónimo, llamado “La notable Cura de la Fiebre con Música”, narraba la historia de un profesor de música que tuvo fiebre alta por varias semanas y un concierto de música diario fue la receta que curó su enfermedad, sin embargo, en nuestra época, la música se continúa investigando para ser catalogada y reconocida mundialmente dentro del rango científico, a pesar que muchos Ministerios de Salud ya la han reconocido como terapia complementaria. La musicoterapia se ha vinculado históricamente en tres ámbitos: educación, arte y psicología. En educación cabe destacar las prácticas con alumnos que requieren atención especial, como el compositor alemán Carl Orff (1895- 1982) y su modelo pionero en la Educación Diferencial. En Suiza, el pedagogo y compositor Emile Dalcroze (1865-1950) inauguró las Escuelas de Ritmo y Danza, Reeducación Rítmica y Terapia Rítmica en Educación Diferencial.

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El vínculo entre el arte y la música, como proceso creativo e individual, se complementa con la psicología y sus prácticas terapéuticas, requiere una elaboración fecunda y compleja. El campo de investigación está abierto a trabajos, procesos y contextos diversos: terapéuticos en el ámbito de la salud, hospitales y centros especializados; psicopedagógicos en escuelas, institutos, jardines infantiles, institutos médico curativos; reeducativos y psicosociales, sistema penitenciario, niños con cáncer, pedagogía y un gran etcétera. La Asociación Internacional de Musicoterapia explica esta actividad: “Musicoterapia es la utilización de la música y/o de sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un musicoterapeuta calificado, con un paciente o grupo, en un proceso destinado a facilitar y promover comunicación, aprendizaje, movilización, expresión, organización u otros objetivos terapéuticos relevantes, a fin de asistir a las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas. La musicoterapia busca descubrir potenciales y/o restituir funciones del individuo para que el/ella alcance una mejor organización intra y/o interpersonal y, consecuentemente, una mejor calidad de vida. A través de la prevención y rehabilitación en un tratamiento."

A su vez, la Agencia Madrileña de Tutela de Adultos (AMTA) entrega una definición destinada a personas mayores de 18 años, que estén incapacitadas legalmente o que se encuentren dentro del proceso de reconocimiento de incapacidad. La AMTA define musicoterapia como: "el uso controlado de la música con el objeto de restaurar, mantener e incrementar la salud mental o física. Es la aplicación sistemática de la música, dirigida por un musicoterapeuta en un ambiente terapéutico, con el objeto de lograr cambios de conducta. Estos cambios ayudarán al individuo que participan de esta terapia a tener un mejor entendimiento de sí mismo y del mundo que lo rodea, pudiendo adaptarse mejor a la sociedad. Como miembro de un grupo de profesionales, el musicoterapeuta participa en el análisis de los problemas del individuo y en la proyección de un tratamiento general antes de hacer cualquier actividad musical. Las evaluaciones periódicas determinaran la efectividad de las técnicas utilizadas". En ambas definiciones queda muy claro que este proceso debe ser conducido y guiado por un musicoterapeuta calificado y competente para tal efecto.

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Formas de la musicoterapia La musicoterapia se puede realizar, de acuerdo al tipo de experiencia musical, en cuatro formas diversas: La improvisación en la cual el paciente elabora su propia música cantando o tocando un instrumento que el profesional le otorgue o él elija; la recreación se canta o se toca una pieza musical ya compuesta, de memoria o leyendo la música; la composición, el paciente crea una canción o pieza musical en base a estructuras musicales conocidas, y escuchar música ya creada, grabada o en vivo; un concierto, por ejemplo. Es necesario aclarar que el musicoterapeuta es quien define, a través del diagnóstico, el proceso a seguir, registrando las sesiones de trabajo y siguiendo el plan a desarrollar en los encuentros terapéuticos con cada individuo o grupo de individuos. Vale la pena mencionar que el musicoterapeuta no es un profesor de música con amplia educación musical. Va más allá, al considerar que la música no es el fin, es un medio con el que facilita el objetivo de producir cambios en el individuo, originando transformaciones en sus pacientes y es capaz de registrarlos. El musicoterapeuta sí tiene formación musical, pero también maneja otras áreas como psicología, educación, pedagogía y medicina.
Beneficios Las derivaciones de la música en el desarrollo y vida de las personas son innegables desde épocas ancestrales, cuando todavía no se inventaban los lenguajes ni la escritura. La música ha sido un medio de expresión y comunicación no verbal en gran parte de la historia de la humanidad con efectos motivacionales y emocionales; es decir, el uso de la música como elemento para el cambio de la conducta humana no es algo nuevo. La música produce efectos benévolos en el sistema sensorial, cognitivo y motor, como sedante y estimulante. Favorece, incrementa y estimula la creatividad, el pensamiento lógico matemático, el leguaje, la comunicación, el aprendizaje, la capacidad de concentración y atención y la memoria como un estímulo agradable y placentero para el cerebro. Ayuda en el desarrollo de la motricidad fina y gruesa, el equilibrio, movimiento de articulaciones, fortalece la musculatura corporal, ayuda también a la relajación, incluso dentro del útero materno, en la etapa prenatal, con resultados notables. Socioemocionalmente, el individuo también se ve beneficiado en las interacciones con el mundo que lo rodea, facilitando habilidades sociales, empatía, desarrollo de la personalidad. La musicoterapia es una forma de psicoterapia, o de reeducación de carácter psicomusical, que utiliza el sonido y la música, en todas sus formas, como medio de expresión, de comunicación, de estructuración y de análisis vincular. Se practica tanto en grupos como individualmente, tanto con niños como con adultos sanos o enfermos. Una de las importantes cualidades de la música es su flexibilidad. La música puede ser usada de manera pasiva (sólo escuchando), activa (tocando un instrumento), pasiva y activa a la vez (tocando instrumentos y escuchando), e inactiva (silencio absoluto). También puede ser utilizada de manera grupal (socializando) e individual (explorando creatividad y expresión personal). Otro aspecto de importancia es el uso del sonido y de la música en todos sus géneros, aspecto que para muchos es curioso ya que han asociado la musicoterapia con la música clásica y el estado de relajación. Mirado desde este ángulo, la musicoterapia es más cercana a la psicoterapia (psicoanálisis), ya que su meta principal es contribuir y aportar mayores posibilidades y libertad de expresión para una mejor calidad de vida. En resumen, el objetivo no es hacer que la persona se adapte a su medio, muchas veces traumático, ni armonizarlo a cualquier precio, sino que a través de la musicoterapia pueda lograr una mejor calidad de vida y no solamente una adecuación social.