Actualmente la psicología deportiva se considera una ciencia nueva, y gracias a las ciencias aplicadas al deporte, ha ido involucrándose más en temas de liderazgo, motivación, trabajo en equipo, etc. Países de primer mundo le dan la importancia adecuada para que los atletas tengan un mejor rendimiento deportivo. Aquí en nuestro país y nuestro estado culturalmente no estamos acostumbrados a acudir a un profesional de la salud mental; en México sólo el uno por ciento de la población asiste al psicólogo de manera regular, debido a que existe una estigmatización al tener este tipo de atención profesional. Imagínense ahora a un atleta que se le podría catalogar como persona sana sólo por el hecho de practicar algún deporte. Desde hace mucho tiempo se estudia la forma en la cual un deportista pueda aprender las destrezas psicológicas que mejoren su rendimiento. Cuando hablamos de un programa de intervención en psicología deportiva, me refiero a los tiempos, los contenidos, las estrategias y al amplio conocimiento sobre el deportista, ya que son fundamentales al momento de diseñar un programa de entrenamiento mental exitoso.

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Las ciencias del deporte incluyen preparación mental como área fundamental que debe tener en cuenta el deportista, sin la cual, sus posibilidades de éxito son limitadas Dosil (2002). Por su parte Weinberg y Gould (1997) destacan que los entrenadores intentan corregir las deficiencias de ejecución haciendo simplemente que el deportista dedique más horas al entrenamiento físico, cuando realmente el autentico problema no es la falta de destrezas físicas si no psicológicas. Los psicólogos que nos encargamos de trabajar con deportistas que pretenden alcanzar el máximo rendimiento, asesoramos para que construyan una serie de estrategias que le permitan afrontar los diferentes momentos que rodean a una competición con éxito. Estas estrategias y habilidades requieren un programa de preparación psicológica que se deben construir según las necesidades de cada atleta y las demandas del contexto deportivo. Pero, ¿qué es un programa de entrenamiento mental o psicológico? Muchas veces creemos erróneamente que la psicología deportiva ofrece una solución rápida a los problemas psicológicos. En realidad, el desarrollo de las habilidades psicológicas requiere de un tiempo, de un entrenamiento ( Weinberg y Gould, 1996). Siempre lo he dicho, la mente es como el musculo, tienes que entrenarte todos los días para llegar a la meta.

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Palmi(1991) señala que al momento de diseñar un entrenamiento mental es importante realizarse las siguientes preguntas:

1.-¿Qué habilidades entrenamos? 2.- ¿Qué programa utilizaremos? 3.- ¿Qué técnicas trabajaremos primero? 4.- ¿Cuánto tiempo deberá durar cada técnica de entrenamiento? 5.- ¿Cuándo y como desarrollaremos las habilidades psicológicas dentro un macrociclo?

Lorenzo (1996) señala los contenidos básicos que debe tener un programa de entrenamiento mental: 1) Proponerse un programa de objetivos, 2) aprender a controlar la presión psicológica previa a la competición, 3) conseguir el propio control durante la participación, 4) tener preparado un plan de refocalización, 5) evaluar los progresos. Estos contenidos deben de ser distribuidos durante las etapas de la competición: precompetición, competición propiamente dicha, y la postcompetición.

El entrenamiento psicológico tiene como objetivo mejorar aquellas habilidades psicológicas que influyan en el rendimiento deportivo, así como el bienestar integral de las personas implicadas en el fenómeno deportivo.

Las principales habilidades psicológicas de un programa de entrenamiento mental son: Motivación Control de tensión Concentración Afrontamiento del estrés competitivo Afrontamiento de las lesiones

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Considerando que el deporte y la vida deportiva son actividades que requieren ser resistentes, alta capacidad de control, autonomía, poseer desafíos, plantearse objetivos, cumplir metas, crecer como persona, adaptarse a los distintos ambientes y cambios; para ello es necesario relacionarse positivamente con el entorno, ser saludable y mantener un control sobre lo que se hace, además de un analisis del bienestar psicológico y sus implicaciones en el deporte.

El concepto de bienestar ha estado presente en Psicología del Deporte y la Actividad Física desde la propia definición de Psicología del Deporte. Cruz & Riera (1991) sostienen: “El psicólogo del deporte no debe limitar su labor a la preparación psicológica de los deportistas de élite para mejorar su rendimiento, sino que también debe de preocuparse del bienestar de los mismos.”

Evidentemente podríamos fortalecer y enriquecer el bienestar psicológico tanto en sus aspectos sociales como individuales, a traves de un programa psicológico deportivo, apoyando al deportista en su crecimiento personal, autonomía, trazado de objetivos y de alguna forma facilitando la relación entre él y su entorno más cercano, a nivel por ejemplo de entrenadores y familia.

Es necesario ampliar la Psicología del Deporte y este nuevo constructo nos brinda una oportunidad; sin embargo, hay que utilizarlo con prudencia, pues todavía se necesita de una mayor profundización en este campo.