El trabajo del psicólogo en las comunidades ha mostrado una mayor tendencia a la aplicación de la práctica clínica y de la salud, ya sea previniendo o corrigiendo la salud mental de sus miembros, según se haya decidido intervenir.

Por su parte, la psicología del trabajo se inclina mayormente a organizaciones o individuos en áreas urbanas. En cualquier lugar donde una o varias personas se encuentren en procesos productivos, o bien los requieran, el psicólogo laboral tiene bastas posibilidades para ejercer. Las comunidades rurales no son la excepción y se debe procurar que la calidad de vida de las personas que ahí habitan llegue a un estado óptimo, esto inherentemente se reflejará de forma positiva en la salud mental.

Desarrollar un proyecto productivo, de inicio, puede presentar un panorama un tanto desalentador, pues requiere una inversión inicial económica y de habilidades y esfuerzos conjuntos entre diferentes expertos, incluyendo, desde luego, aquellos que son miembros de la comunidad en la que se pretenda trabajar. No obstante, este artículo busca generar una visión un tanto más optimista, presentando una de muchas posibilidades para que la psicología laboral y comunitaria puedan ser ejercidas de forma bien remunerada en el estado de Oaxaca, e incluso emularse en otros estados.

Haciendo uso de las herramientas de la psicología comunitaria, como primera instancia, el psicólogo y el equipo con el que trabaje deben hacer una investigación sobre las actividades tradicionales dentro de la comunidad, conocer cuáles son los recursos con los que se cuentan y las habilidades que los pobladores tienen al respecto.

Partiendo de ahí, se puede comenzar a ejercer la práctica del psicólogo laboral apoyado por un equipo de trabajo, enfocado a generar un proyecto productivo. Así mismo, el psicólogo no podrá tomar el papel estelar dentro del desarrollo de dicho proyecto, que si bien puede ejercer parte de la dirección, es imprescindible considerar las habilidades que otorga la expertise de otras disciplinas.

Se habla de la generación de una empresa, o bien, de su desarrollo a partir de un clima ya existente. El psicólogo por sí mismo cuenta con herramientas tales como: integración de equipos de trabajo, a través del reclutamiento de personas que puedan tener un perfil adecuado para la actividad a ejercer, capacitación de personal, desarrollo de los miembros de la organización, detección de necesidades interpersonales, procesos motivacionales, etc.

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Un antecedente donde ha sido aplicada la psicología laboral, beneficiando a comunidades, en un punto aún en etapa de desarrollo, es una empresa dedicada a la venta de artesanías como sistema comercial para poder obtener recursos, sin embargo, el principal objetivo es el empoderamiento de grupos de artesanos en distintas comunidades, donde no es frecuente la presencia del turismo. Por ello se generó una vinculación con consumidores externos al estado de Oaxaca y, haciendo uso de la tecnología, se busca diseñar una página web que funja como punto de venta internacional, lo cual incrementará los ingresos de los productores.

Al plantear la posibilidad de generar proyectos productivos en las comunidades, se debe aclarar la relevancia del tiempo y la disposición del equipo de trabajo para hacer crecer tal proyecto. Partiendo desde un lenguaje enfocado a planificación de negocios, se puede considerar un periodo aproximado de hasta dos años para fortalecer al proyecto en cuestión. Tal fortalecimiento no sólo tiene implicaciones económicas ni internas en el equipo de trabajo, sino con los participantes externos; es decir, los grupos de artesanos de una o varias comunidades con las que se trabaje. La intervención del psicólogo implica la integración de los grupos de artesanos, la capacitación en mejora de sus procesos internos y el flujo de información entre los subgrupos. Es importante remarcar que se busca exponer a la psicología del trabajo como una herramienta en la generación o mejora de una sociedad productiva y no como una práctica independiente, quedando asentado que ya sea en una etapa de emprendimiento o de consolidación, el ejercicio de la psicología laboral en una comunidad rural es igual de indispensable como en las grandes urbes.

Se pretende alentar al psicólogo del trabajo a acercarse a las comunidades y conocer los elementos desde los cuales puede partir un proyecto productivo que desemboque en el enriquecimiento de actividades que tradicionalmente ya suceden en la comunidad que se elija, potencializar los proceso, organizar a los participantes y facilitar la comercialización de los servicios o productos generados pues, finalmente, es en el momento de la compra venta donde se verán los resultados remunerativos.