Mi vida sólo tiene interés en su relación con el psicoanálisis

Sigmund Freud


S igmund Freud no es sólo el psicoanalista más conocido, fue también el primero. Vale la pena reparar en el hecho de que entonces no hubo un analista para Freud. Si para devenir analista hay que pasar por un análisis, entonces, ¿cómo le hizo?

En los veintitrés tomos de las Obras Completas (Amorrortu, 1976) reunidas por James Strachey, hay tres escritos de Freud dedicados a su vida y obra en forma histórica, a saber, la Noticia autobiográfica (1901 [1899]), la Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico (1914) y la Presentación autobiográfica (1925 [1924]). Sin embargo, de ese lugar que Freud ocupó como analizante no se tienen datos en un escrito formal. No deja recetas ni fórmulas sobre cómo devenir analista. Menos aún un procedimiento de autoanálisis.

Cuando Freud estableció su consulta particular y comenzó a escuchar a sus pacientes, aún no había desarrollado propiamente el método psicoanalítico, fueron necesarios todavía desarrollos teóricos además de su propio análisis. El análisis de Freud se reconstruye y se comprende, a partir de fragmentos dispersos entre los cuales la correspondencia con Wilhelm Fliess (1858-1928) es de gran importancia.

La historia de la relación de Freud con Fliess ha sido abordada ampliamente por Ernest Jones en el capítulo XIII del primer volúmen de su Vida y Obra de Freud (Jones, 1953) y por Ernst Kris en su “Estudio preliminar” a la edición de esta colección epistolar bajo el título Los orígenes del psicoanálisis (1954). Un título bastante acertado, pues lo que contienen estas cartas es precisamente lo que, al final de un trabajo teórico prudente y preciso, llegará a ser el cimiento de la teoría psicoanalítica. Dándole ese lugar prominente, Ernst Jones, llama al período Fliess “la única experiencia realmente extraordinaria de la vida de Freud”.

Si indagamos quién era Wilhelm Fliess, encontraremos una teoría curiosa apropiada para la fisiología del siglo XIX, sobre la relación entre los genitales y los conductos nasales. Sería apropiado decir que tenían un interés científico compartido, pero por lo que comprendemos del trabajo de Freud, lo sorprendente fue que tomara aquello que Fliess le proporcionaba para pensar su propio trabajo de manera radical.



La correspondencia entre Freud y Fliess duró 17 años. Se conocen sólo las cartas que Sigmund Freud escribió, 284 piezas, entre postales, fotografías, cartas, notas y borradores. Fliess fue el correspondiente de Freud, en el sentido más sutil de la palabra, alguien que le correspondía. En la aparente sencillez de una intensa amistad se explica el supuesto autoanálisis de Freud y se constata el gran esfuerzo por dar sentido a su teoría mientras lleva a cabo su autoanálisis.

La lectura de la vida de Freud, que realiza Octave Mannoni, en su libro Freud. El descubrimiento del inconsciente es consecuente con la manera de los psicoanalistas de tomar a quien habla como un sujeto del inconsciente. Freud fue el primero en colocarse en ese lugar y en dirigirse a otro a través de la escritura. Mannoni dice que “con Fliess, Freud realizó su propio análisis y de algún modo, estableció el modelo de análisis (el suyo) que los analistas ulteriores no podrán sino repetir” (Mannoni, 1968).

Éste modelo de análisis descansaba en la transferencia. Ese otro que lo hace escribir. Su amistad le ofrece a Freud un oyente al que dirigirá los adelantos de su “autoanálisis, el más difícil de los análisis” (Freud, 1925).



[...] Sigo sin saber qué ocurre dentro de mí; algo desde las más hondas profundidades de mi propia neurosis se ha contrapuesto a todo progreso en mi entendimiento de las neurosis, y tú has estado envuelto en ello de algún modo.

Carta 66, 7 de julio de 1897



A través de las cartas a Fliess, Freud se escribe a sí mismo, realiza un análisis sin analista, pero con Fliess, a quien Freud mismo colocó en el lugar de amigo y, en términos lacanianos, en el lugar del sujeto supuesto saber.



Te comunico en caliente dos ocurrencias de hoy que me parecen viables, desde luego que basadas en los resultados de análisis. [...]

Carta 55, Viena 11 de enero de 1897



Es a él a quien dirige durante esta época todas las reflexiones sobre su propia neurosis y sus construcciones teóricas elaboradas a partir de un arduo trabajo clínico.



[...] Y enseguida quiero confiarte el gran secreto que poco a poco se me fue trasluciendo en las últimas semanas. Ya no creo más en mi “neurótica”. [...]

Carta 69, Viene 21 de septiembre de 1897



En estas cartas germina La interpretación de los sueños y el Proyecto de psicología para neurólogos.



Es poco todavía lo que me ocurre exteriormente, pero algo muy interesante interiormente. Desde hace cuatro días, mi autoanálisis, que considero indispensable para el esclarecimiento de todo el problema, ha proseguido en unos sueños y me ha proporcionado los más **valiosos** puntos de apoyo y aclaraciones. [..]

Viena, 3 de octubre de 1897



Sigmund Freud fue el primer analizante, y el primero que pudo dar cuenta de lo sucedido en su propio análisis. Analizando la neurosis de sus pacientes y la de él mismo, y dando cuenta de ello, devino en el primer analista.



Fliess, sin haber hecho nada, por su sola existencia (ni siquiera estaba allí, sino en Berlín), al movilizar el deseo inconsciente hizo posible esta extraña aventura; y fue Freud quien hizo que ella pueda repetirse, y ella se repite todos los días. Incluso, por supuesto, entre los analistas que no lo saben.

Manonni, 1968



Esta experiencia es sin duda trascendente para la historia del psicoanálisis, donde Freud instaura el análisis en sí mismo como piedra angular en el trabajo analítico. Freud demuestra, como lo señala Jacques Alain Miller, que



ser analista no es analizar a los demás, es, primeramente, continuar analizándose, es continuar siendo analizante, es una lección de humildad. La otra vía sería la infatuación, es decir que el analista creyera estar en regla con su inconsciente; nunca lo estamos.

Miller, 2008



Para los psicoanalistas lacanianos no hay otra manera de hacer psicoanálisis más que el retorno a Freud. El retorno a Freud está relacionado con el estudio y la revisión crítica de la obra freudiana. Es la manera en la que trabajó Jacques Lacan y la manera en la que trabaja Jacques Alain Miller al frente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

De manera análoga, la historia del psicoanálisis, y la vida de Freud, sólo es importante porque cada analista que se adhiere a la orientación lacaniana tiene en sí mismo la tarea de crear nuevamente el psicoanálisis. De traerlo nuevamente a existencia en su propia experiencia analítica.